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Protocolo doméstico ante coronavirus COVID19: una guía para el aislamiento en el hogar

Leyendo los capítulos 13 al 15 del libro de Levítico en el Antiguo Testamento, me doy cuenta que para Dios es tan importante mi salud e integridad física como lo es la espiritual.
#QuédateEnLaCasa

Orientación para la persona en aislamiento:

  1. Manténgase dentro de su hogar.
  2. Quédese en una habitación separada, bien ventilada y con la puerta cerrada. Salga de la habitación si es necesario, solo por períodos muy cortos, cúbrase la boca y la nariz con una mascarilla facial. Varios individuos del mismo hogar pueden aislarse en la misma habitación. Si todos los miembros del hogar requieren aislamiento, no hay restricción dentro del hogar.
  3. Lávese las manos con agua y jabón o límpielas con un desinfectante a base de alcohol antes y después de la preparación de alimentos, antes de comer, y antes y después de ir al baño.
  4. Se debe usar agua y jabón si las manos están visiblemente sucias. Es preferible usar papel desechable para el secado de manos.
  5. Si está disponible, use un baño separado.
  6. Mantenga la boca y la nariz cubiertas mientras estornuda o tose, tosa o estornude en un pañuelo desechable o manga. Esto es para evitar que el virus se propague. Inmediatamente después, lávese las manos con agua y jabón o desinféctelas con gel a base de alcohol.
  7. Si está amamantando, lávese las manos antes de tocar al bebé, use una mascarilla facial o cualquier otro paño mientras amamanta. Si se extrae leche materna con un extractor de leche, lávese las manos antes de tocar las piezas de la bomba o el biberón y, si es posible, considere tener a alguien sano que alimente al bebé con la leche materna.
  8. Si se desarrollan fiebre o síntomas respiratorios, o cualquier otra afección médica, llame a la línea directa de servicios de emergencia.

Orientación general: 

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Dios es muy compasivo conmigo, yo debo serlo con otros 

Puesto que Dios fue compasivo con nosotros, ¡Seamos compasivos! Llevemos Su amor a otros.

¡Dios me ama! Soy un pecador, pero Él me dio vida al salvarme sin que yo lo mereciera.

¿Se alcanza esa salvación por medio de alguna buena obra? ¡Sí! Pero por la buena obra, completa, suficiente, total, y perfecta que Cristo hizo al sustituirnos en la Cruz. Ninguna obra mía me salva, puede ayudar a salvarme, o me mantiene salvo. Sólo Cristo lo hace por mí.
Jesucristo me salvó por Su obra, no por las mías. También me salvó para que yo ande en las obras que Él escogió. ¡Y aun andar en estas obras es por la gracia y misericordia de Dios, pues sólo Su Espíritu Santo me ayuda a andar en ellas!

Quién no ha creído en el Hijo, tampoco tiene al Espíritu morando en él. Deja, entonces, de confiar en tus obras, sino confía en Dios recibiendo al Hijo, que Él también te dará Su Espíritu para que, siendo salvo y sin que pierdas la salvación, seas capacitado a vivir conforme a las obras compasivas de Dios.

Hoy mismo puedes saber con seguridad que eres salvo (1 Juan 5:13).  ¿Qué te detiene de expresarle entonces a Dios tu fe, con una oración como la siguiente? (Romanos 10:9-10).

Señor Jesucristo:

Reconozco que soy pecador, y que ninguna obra mía puede ayudar a salvarme, pero ahora creo que cuando moriste en la cruz hiciste el pago completo de todos mis pecados.  ¡Gracias por tu compasión!

¡Amén!

También nos gustaría guiarte a encontrar en La Biblia cómo puedes crecer en tu fe y cómo puedes ir aprendiendo a llevar una vida que honre a tu Señor, nuestro compasivo Dios.

¡Dios nos ama inmensamente! Somos pecadores, pero Él nos dio vida al salvarnos sin que lo mereciéramos.  Y si decimos que Dios nos ama, ¡amemos a nuestro prójimo! 

Únete para vencer el SIDA

A propósito, Shakira, estoy de acuerdo, la educación es clave para evitar que se propague el SIDA. Pero, sabiendo que el medio #1 por el cual se transmite el SIDA son las relaciones sexuales, ¿seguiremos enseñando cómo tener “sexo seguro”? ¿No convendría mejor hablar de “sexo a salvo”? Es que de la efectividad del “sexo seguro”, ¡no estamos seguros!

Amigo y amiga, ya me uní.

Tú también te has unido, no es verdad?