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Las recompensas para un discípulo de Jesús

He abarcado hasta ahora siete condiciones para el verdadero discipulado, las cuales según Guillermo MacDonald son “claras e inequívocas”, pues son una enseñanza directa a nuestra vida personal. Se trata de lo que la Biblia me dice a mí. Se trata de lo que Jesucristo me condiciona a mí. Soy responsable de atender ese llamado. Debo ser humilde en reconocer Su dirección hacia mí. Entonces, sometiéndome de esa manera al Señorío de Cristo sobre mi vida, es que entiendo que Dios me recompensará. ¡Son Sus promesas!

Si vamos en pos de Cristo:

  • Él nos hará pescadores de hombres. (Mateo. 4:19, Marcos 1:17)
  • Seremos dignos de Él. (Mateo 10:38)
  • Él mismo nos reconocerá como Sus discípulos. (Compare con Lucas 14:27)

Discipulado 106

6ª Condición:  Tomar la cruz.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, TOME SU CRUZ…” Mateo 16:24 “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:27

Escoger la cruz no se refiere a una dolencia física o a una angustia emocional, puesto que estas cosas son comunes a todos los hombres. Mas bien es un estilo de vida escogido deliberadamente. Es un camino que muchos podrían considerarlo como deshonroso y reprochable. Escoger tomar la cruz, por lo tanto, se trata de soportar diariamente la reacciones de incomprensión que alguien pudiera tener hacia aquel que pretende ser un verdadero discípulo de Jesús. La cruz es el emblema del rechazo y de la intolerancia que los religiosos colocaron sobre el Hijo de Dios. La sociedad que rechaza a Dios posiblemente también colocará ese emblema sobre aquellos que escojan ir en conformidad con los principios bíblicos. Cualquier creyente puede evitar la cruz conformándose a una vida egocéntrica.  En cambio, el discípulo tomará y llevará su cruz, para honrar a su Maestro y para servir a la humanidad.La cultura postmodernista promueve la “tolerancia”.  El cristianismo, en cambio, debe promoverla si la muestra como “paciencia”.  Debemos ser pacientes cuando nos rechazan, y de igual manera debemos ser pacientes cuando alguien no nos acepta.  Llevar la cruz implica perseverancia en medio de la apatía, pero esta perseverancia siempre debe ir acompañada de virtud.  ¿De qué manera podemos llevar la cruz, como muestra de nuestro amor a Cristo, en medio del rechazo o del menosprecio de otros?  ¿Cuáles sería los ejemplos de perseverancia virtuosa que tú seguirías?

Discipulado 105

oreja horadada
Al “esclavo de amor” le horadaban la oreja contra el marco de la puerta de la casa de su amo

5ª Condición: Negarse a uno mismo.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, NIÉGUESE A SÍ MISMO…”
Mateo 16:24

La negación del yo no es lo mismo que la abnegación personal. Esto último significa “Sacrificio que alguien hace de su voluntad, de sus afectos o de sus intereses, generalmente por motivos religiosos o por altruismo.” (Diccionario de la Lengua Española). Se aplica incluso al hecho de privarse de algunas comidas, placeres o posesiones. La negación del yo, sin embargo, es una sumisión tan completa al Señorío de Cristo, que “el yo” escoge quedarse sin derechos ni autoridad alguna. Significa que el yo abdica al trono… y Jesucristo ocupa su lugar. Cedemos, de esa manera, a nuestra voluntad, y damos paso a la de Él. Fue así como un amigo pastor, en uno de los momentos más difíciles de su vida, reconoció que “la voluntad de Dios y mi felicidad son una misma cosa”.

Nótese cuantas veces aparece en el N. T. la declaración “El que pierde su vida por causa de mí, la hallará.”: Mt. 10:39, 16:25; Mr. 8:35; Lc. 9:24, 17:33; Jn. 12:25. Sin lugar a dudas que una vida guardada para sí es una vida perdida. Entregarla por Cristo, sin embargo, es encontrarla, gozarla, y guardarla para la eternidad. Ser un cristiano mediocre solamente asegura una existencia miserable. Estar enteramente consagrado a Cristo es el camino más seguro para llegar a gozar de lo mejor de Él. Ser un verdadero discípulo es ser un esclavo de Jesucristo y encontrar en su servicio perfecta libertad. Hay libertad en los pasos de todo aquel que se convierte en Su “esclavo de amor”. (Compara la foto con lo que dice Exodo 21:5-6 y Deuteronomio 15:16-17)

Es saludable hacer notar que con una exigencia tan alta como la de esta condición, el Señor honra y respeta nuestra voluntad y decisión: “Si alguno QUIERE…” Este es el espíritu de la libertad en Cristo. ¿Quieres tú ser discípulo de Jesucristo? Pues considera el precio a pagar y decide “si quieres”. El Señor Jesús nunca trató de engañar a los hombres para que hicieran una profesión de fe de labios. Tampoco, en su humildad como Dios-Hombre, trató de conseguir una gran cantidad de seguidores predicando un mensaje popular. En realidad, cuando vio que la gente empezó a acumularse en pos de Él, se volvió y les hizo pasar por el cedazo presentándoles las condiciones más duras para seguirlo.

Pensemos, ¿qué o quién nos puede impulsar a negarnos a nosotros mismos para dar prioridad a Jesucristo? ¿qué iniciativas has tomado tú en el pasado y que te han motivado a dar un lugar preferente a las cosas de Dios?

Discipulado 102

Observa fijamente los 4 puntos en el centro de la figura durante unos 20 segundos, luego cierra los ojos, y abrelos con tu vista dirigida a alguna pared clara.

2ª Condición: Tener amor supremo por Jesucristo.

“Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.”
Lucas 14:26

Esta condición del discipulado trata de que para ser considerado un verdadero discípulo de Jesús corresponde tener un amor supremo, mayoritario, por sobre todo y sobre todos, por Jesús mismo. Esto no quiere decir que debamos tener indisposición o mala voluntad en nuestro corazón hacia nuestros familiares, sino que nuestro amor por Jesucristo debe ser tan denotado, que en comparación de todos los demás afectos parezcan odio. Una condición clara e inequívoca del verdadero discipulado es que Jesucristo sea el #1 para el discípulo.

Los términos que definen emociones o afectos son comparativos, como podemos notarlo en Mt. 10:37-39…

El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

La verdad es que en el Señor, los afectos naturales se santifican y se elevan al nivel del amor divino, así que vemos lo noble de esta condición para ser verdaderos discípulos de Jesús: Cuanto más amemos a Jesús, ¡más amaremos a nuestros familiares!

En realidad la parte más difícil de este pasaje es la expresión “y aún su propia vida”. El amor propio es uno de los obstáculos más persistentes para el discipulado. Mientras no estemos dispuestos a ofrecer voluntariamente nuestra vida a disposición de Cristo, no estaremos en el lugar donde Él desea que estemos.

La razón por la cuál esta condición es tan alta es que, si Jesús no es nuestro amor supremo, en algún punto de la gran comisión vamos a fallar. Recordemos que el gran mandamiento (Mr. 12:30) es la base para cualquier otra obediencia y cualquier otra valoración acertada de las cosas terrenales. Si lo obedecemos, conoceremos y haremos la voluntad de Dios.

Ser miembro de una congregación cristiana significa estar comprometido. Eso es lo que yo he aprendido en la mía. No hay lugar para sentirse ofendido, ni siquiera rechazado, por causa de lo demandante de esta condición para el discipulado. Para ser cumplidos, debemos reconocer con humildad que siempre estaremos en necesidad de aprender y crecer en nuestro compromiso de tener amor supremo por nuestro Señor. Se entiende que cada uno estará al menos dispuesto a crecer en discipulado, teniendo como base los siguientes compromisos:

  • Compromiso con la Palabra de Jesucristo.
  • Compromiso con la Persona de Jesucristo.
  • Compromiso con la Iglesia de Jesucristo.
  • Compromiso con la Causa de Jesucristo.

Te invito a que compartas con nuetros lectores cómo crees tú que podemos en la práctica, y de una manera fresca y renovada, manifestar nuestro compromiso con Jesucristo en esas áreas?