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Lo que leo

Lecturas recomendadas

Inicio las “etiqueta” (tag) ‘Lo que leo’ recordando los consejos que se me han dado precisamente para “la buena lectura”.

POR QUE O PARA QUE LEER

La lectura es un hábito diario, no una cosa grandiosa a hacer cuando se necesite o cuando aparte tiempo para ello.

CUANDO Y DONDE LEER

Para mí el momento de la lectura es más por cuestión de actitud que de aptitud. Tengo libros en mi oficina, en mi habitación, en el comedor, en la sala… traigo al menos uno en el carro. Para leer, se puede en el aeropuerto (qué cosa! en el avión nunca me ha gustado, pero si en un bus. ¿De actitud dije que era la cuestión?). Por cierto, leer mientras se espera en un consultorio, o mientras haces fila en un banco, siempre ha sido una opción que me hace llegar listo con un libro, pero por lo general en esos lugares disfruto conversar con la gente, conocidos y desconocidos… que dicho sea de paso el sólo hecho de que andes leyendo algo ya es excusa para algunos vecinos preguntar de qué trata tu lectura… ¡y entonces la emoción salta!

CUANTO TIEMPO LEER

Esta es difícil. Mientras te haces el hábito (que dicen los expertos toma al menos siete semanas de fidelidad), sugiero de 10 a 20 minutos diarios. Quizás pronto pases de 20 a 30 minutos diarios. Hay quienes leen más de dos horas diarias. Actualmente estoy leyendo un promedio de ocho horas a la semana. En otras épocas me ha tocado leer más, y en otras lo he hecho menos. Esas ocho horas semanales pretendo elevarlas a 10 este mes.

CUANTOS LIBROS LEER

Eso de que para sacar provecho de los libros hay que concentrarse en la lectura de solamente uno, es un mito. Me lo dicen justo después de haber pasado las aulas del Seminario: ¡Lectura simultánea de tres libros por materia! Usa la calculadora: 3 x 5 = ?

QUE LEER

De las aquí en cuestión, esta es la que más me gusta responder. Lo resumo así: hay que leer para aprender (asuntos de tu campo profesional, asuntos fuera de tu campo profesional, asuntos clásicos y asuntos novedosos) y para divertirse (dramas, comedias, temas de interés general, novelas); en otras palabras, leer sobre algo relacionado a tus roles pero también sobre temas relacionados con lo que ni tu mamá se creería que estás leyendo (jeje, tómalo en el buen sentido). Atrévete también a leer en otro idioma que domines, y por supuesto lee honrando a algún autor coterráneo.

Te personalizo los temas sobre los cuales he estado leyendo en los últimos dos años, digamos que de entre estos siete grupos temáticos, leo cuatro o cinco simultáneos:

  • Liderazgo y Administración.
  • Desarrollo Institucional (Marketing, RRPP, Coaching, Fundraising)
  • Familia (Matrimonio, Paternidad)
  • Enseñanza (Pedagogía y Homilética)
  • Tecnología (Oportunidades crecientes)
  • Teología, Filosofía ó Sociología (Nuevas corrientes, como “Dispensacionalismo Progresivo”, y por su lado, “Cultura y Postmodernidad”)
  • Novelas (Christian Jacq, Isabel Allende, y aunque hay quien no me cree, a García Márquez)

AUTORES DESTACADOS EN MI BIBLIOTECA

Entro otros: Bock, Carballosa, Chapman, Collins, Covey, Dobson, Hendricks, Garret, Grudem, Hybels, Lutzer, MacArthur, Maxwell, Núñez, Guitiérrez, Warren, Willkinson; y por supuesto los escritos que dejó mi abuelo.

Discipulado Intencional

Anoche estuve reunido con un grupo de amigos y de amigas contestando esta pregunta: “¿Quién es verdaderamente un discípulo de Jesucristo?”

Hace muchos años leí un librito titulado “El Verdadero Discipulado”, de Guillermo MacDonald (© 1979 Centros de Literatura Cristiana).  Es un libro escrito en el contexto de la guerra fría y que comparaba como algunas de las características tanto de los idealistas como de los revolucionarios de la época, deberían ser distintivas de los cristianos.  Fue tal el impacto en mi manera de pensar de ese libro que cada vez que leo esos viejos apuntes me veo motivado a renovar mi compromiso siguiendo al Único que merece ser seguido como Maestro y Señor.

Hoy trataré, por la gracia del Señor y con su ayuda, de publicar dos series con comentarios actualizados de mis viejos apuntes.  Comenzaré hoy mismo con los temas “Discipulado 101” y quisiera después hablar sobre “Recompensas 201”.  Los primeros temas tratan de “las condiciones claras e inequívocas” del discipulado según las palabras mismas de Jesús.  Los siguientes se referirán a las promesas divinas de recompensar a Sus verdaderos discípulos y discípulas.  Qué seamos todos retados a seguir y servir a Cristo, con la Influencia de La Palabra.  ¡Ánimo!

Cuanto más imitamos a Jesucristo más nos pareceremos a Él. Si nuestro deseo es crecer como discípulos Suyos, es imperativo seguir Sus pasos. Siguiendo Sus pasos nos encaminaremos hacia la obra que Él nos ha encomendado en la vida de otras personas. Para hacer Su obra, Jesús no está buscando personas que le dediquen sus tardes libres, sus fines de semana o sus años de jubilados. Él busca personas dispuestas a darle el primer lugar en su vida. El discipulado consiste en una entrega absoluta al Señor Jesucristo. Se avizora un panorama de bendición y realización para todo aquel que acepte seguirlo. Hay condiciones, pero también hay recompensas.

Un discípulo es un seguidor de la vida y enseñanzas de Jesucristo. En La Palabra aprendemos al menos siete condiciones que Jesucristo estableció para que seamos considerados discípulos fieles y productivos. Enseña también a cada uno que decide servir a Jesucristo que la promesa más grande que tiene es que “mi Padre le honrará”. Para nosotros, el discipulado también es compartir la vida. Es la esencia para cumplir el “enseñándoles que guardan todas las cosas que os he mandado”. Cuando individualmente decidimos involucrarnos en la gran comisión, la multiplicación de discípulos se convierte en la experiencia más significativa del quehacer diario de los miembros de la iglesia.

Tenemos el mandato de ser y hacer discípulos Suyos. Ser intencionales en discipular a otros es la validación de la fórmula multiplicadora. Pronto seremos el doble, luego el doble otra vez; y así avanzaremos multiplicación por multiplicación hacia la meta donde nos espera la corona. Por el contrario, si descuidáramos nuestro proceso de discipulado, el sistema y su estrategia se derrumbarían, decrecerían nuestras congregaciones, y nuestra experiencia cristiana encontraría una vana sustitución.

  1. ¿Cómo puedo ser un verdadero seguidor de Jesucristo?
  2. ¿Qué hace falta para ser intencional en hacer discípulos?
  3. ¿Qué entorno debe proveer una iglesia local para tal fin?

Las mentiras del Código DaVinci

Da_Vinci

Un vistazo a El Código Da Vinci:
Tres errores mayores y unos cuantos más.

Sin lugar a dudas la novela de Dan Brown, El Código Da Vinci, ha tocado un punto neurálgico en nuestras culturas. No solo se ha colocado en la lista de bestsellers en los Estados Unidos por más de un año; también lo ha hecho en otros lugares alrededor del mundo. Su combinación de misterio, historia, conspiración y parajes y personajes románticos la ha convertido en una obra de ficción popular.

Lo que ha hecho que la novela sea tan controversial es la pretensión del autor de que está enraizada en hechos históricos. Brown hizo estas declaraciones en una cadena televisiva norteamericana en noviembre de 2003, y las documenta en una nota en la primera página de su libro. De hecho, en la entrevista él aseguró que había investigado meticulosamente el tema y que llegó a creer personalmente en lo que había escrito.

Entre otras cosas la novela afirma que: 1) Jesucristo tuvo por esposa a María Magdalena, 2) los cuatro Evangelios fueron escogidos de entre varios que existían en el siglo IV porque ellos presentaban a un Jesús divino, y 3) la doctrina de la divinidad de Jesús se convirtió en ortodoxia por medio de una apretada votación en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C. El fundamento de la novela es que muchos en la Iglesia sabían que Jesús había sido casado y para proteger la creencia en su divinidad conspiraron para ocultar aquella realidad histórica, hasta el punto de llegar al asesinato.

Ahora bien, tomadas como ficción estas afirmaciones sirven de base para una historia intrigante, pero ¿cómo se les debe evaluar cuando se presentan como un armazón histórico que es más que ficción? El libro contiene tres problemas mayores que analizaremos primero en este artículo. Luego consideraremos más brevemente otros tres problemas clave, y finalmente haremos una observación sobre la naturaleza de nuestros tiempos que permite a un libro de este tipo alcanzar tan grandes números de audiencia.

El autor de este artículo es el Dr. Darrel Bock, Profesor de Nuevo Testamento del Seminario Teológico de Dallas. Aprecio la labor ministerial del Dr. Bock, quien en varias ocasiones ha estado de visita en el Seminario Teológico Centroamericano. El traductor es el Dr. Gerardo Alfaro, a quién tuve por maestro en este seminario, y a quien igualmente respeto y agradezco. Te invito a leer el artículo completo en ObreroFiel.com.

Como de alguna manera lo muestra este artículo, la novela desafía a los cristianos a conocer mejor la historia de los primeros siglos del cristianismo. Personalmente recomiendo “Historia del Cristianismo”, por Justo L. González; e “Historia de la iglesia primitiva”, por Harry R. Boer.  En Honduras, el respetable amigo Wilfredo Aplicano, escribió “El código Da Vinci, una mentira disfrazada de verdad“, el cual está disponible en un buen número de librerías de este país.