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Capitol Ministries en Honduras

Por más de 20 años, CAPITOL MINISTRIES ha estado enseñando La Biblia mediante estudios bíblicos de evangelismo y discipulado a servidores públicos de 70 parlamentos y gabinetes gubernamentales alrededor del mundo.

Capitol Ministries:
Ralph Drollinger, Presidente Fundador
Brian Hanson, Director de Ministerios Internacionales
Óscar Zamora, Director Regional Latinoamérica
Miguel Muñoz Valeriano, Director Nacional Honduras

Dios es muy compasivo conmigo, yo debo serlo con otros 

Puesto que Dios fue compasivo con nosotros, ¡Seamos compasivos! Llevemos Su amor a otros.

¡Dios me ama! Soy un pecador, pero Él me dio vida al salvarme sin que yo lo mereciera.

¿Se alcanza esa salvación por medio de alguna buena obra? ¡Sí! Pero por la buena obra, completa, suficiente, total, y perfecta que Cristo hizo al sustituirnos en la Cruz. Ninguna obra mía me salva, puede ayudar a salvarme, o me mantiene salvo. Sólo Cristo lo hace por mí.
Jesucristo me salvó por Su obra, no por las mías. También me salvó para que yo ande en las obras que Él escogió. ¡Y aun andar en estas obras es por la gracia y misericordia de Dios, pues sólo Su Espíritu Santo me ayuda a andar en ellas!

Quién no ha creído en el Hijo, tampoco tiene al Espíritu morando en él. Deja, entonces, de confiar en tus obras, sino confía en Dios recibiendo al Hijo, que Él también te dará Su Espíritu para que, siendo salvo y sin que pierdas la salvación, seas capacitado a vivir conforme a las obras compasivas de Dios.

Hoy mismo puedes saber con seguridad que eres salvo (1 Juan 5:13).  ¿Qué te detiene de expresarle entonces a Dios tu fe, con una oración como la siguiente? (Romanos 10:9-10).

Señor Jesucristo:

Reconozco que soy pecador, y que ninguna obra mía puede ayudar a salvarme, pero ahora creo que cuando moriste en la cruz hiciste el pago completo de todos mis pecados.  ¡Gracias por tu compasión!

¡Amén!

También nos gustaría guiarte a encontrar en La Biblia cómo puedes crecer en tu fe y cómo puedes ir aprendiendo a llevar una vida que honre a tu Señor, nuestro compasivo Dios.

¡Dios nos ama inmensamente! Somos pecadores, pero Él nos dio vida al salvarnos sin que lo mereciéramos.  Y si decimos que Dios nos ama, ¡amemos a nuestro prójimo! 

Verdaderamente Libres

verdaderamente libres

Las fiestas patrias que estamos celebrando en Centro América sugieren la conquista de nuestra libertad política, económica y social. Pero después de 186 años de Independencia nuestro país sigue enfrentando grandes necesidades en todos esos y otros campos. Hoy, a pesar de nuestra independencia de España, somos una nación subdesarrollada que se ha complicado por el descuido de los principios y valores que harían de nosotros una sociedad más equilibrada y verdaderamente libre.

Hay una verdadera crisis en nuestro país. El debido sentido patriota, sin embargo, nos impulsa antes que a seguir lamentándonos a ser creativos en responder activamente a preguntas tales como “¿Qué haremos?”, “¿Cuándo y dónde, usted y yo asumiremos nuestra parte en la mejoría de todo esto?

Los hondureños podemos esforzarnos con deber patriótico por hacer de nuestro país una nación diferente. Probablemente usted se preguntará, “¿Como podría ayudar a mi nación, si yo mismo no puedo sobreponerme a mis necesidades personales?” En efecto, ¿cómo podemos hablar de libertad… si usted y yo tantas veces la hemos restringido como consecuencia de nuestras decisiones egoístas y malsanas? Para hablar de verdadera libertad en nuestra nación, ¿qué tal si comenzamos por ser libres nosotros mismos de lo que esclaviza nuestra alma? Lo cierto es que esa libertad solamente la otorga Aquel a quien la humanidad ha ofendido. Aunque Dios es el ofendido, Él mismo es el de la iniciativa de dar perdón y libertad. La Biblia nos enseña que hace unos 2000 años Dios intervino en la historia. Jesucristo es Dios mismo hecho hombre, quien nació, murió en la cruz, y resucitó de entre los muertos con el propósito de proveer el medio de perdón, redención y libertad a todo el que creyere en Él. Sí, Jesucristo hoy le ofrece a usted perdonar todos sus pecados así como ha perdonado los míos. Jesucristo dijo en Juan 6:47: “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.”

Honduras todavía está urgida porque sus ciudadanos sean completamente libres. Esa acta de independencia ya fue firmada por Cristo en la cruz, y toda nuestra deuda fue saldada (Colosenses 2:13-14). Cada ciudadano verdaderamente libre por la sangre de Cristo proclama con su testimonio esa verdadera independencia. Si usted confío hoy sólo en Jesucristo para su perdón y redención, no solamente ha recibido por gracia la salvación eterna, sino también la capacidad en el Espíritu Santo para ser un agente de cambio y transformación en nuestro país: Honduras necesita a un ciudadano como usted para que proclame verdadera libertad.

“Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32)
“Sí el hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” (Juan 8:36)

Usted puede contribuir a la verdadera libertad de Honduras. Si usted desea recibir a Jesucristo como su salvador y libertador le invito a que haga con la sinceridad más profunda de su corazón una oración como esta:

Señor Jesucristo: Reconozco que soy pecador, y que ninguna obra mía puede ayudar a salvarme, pero ahora creo que cuando moriste en la cruz hiciste el pago completo de todos mis pecados. Gracias por amarme y perdonarme. Hoy deposito mi confianza en Ti, recibiéndote como mi Salvador. Ahora estoy seguro que iré al Cielo contigo. Gracias por darme desde ya la vida eterna. ¡Amén!

Si usted ha recibido a Jesucristo, ¿me permite recordar esto?: Una persona verdaderamente libre como usted puede contribuir enormemente para que su país sea una nación verdaderamente libre. ¡Hable a otros de esa libertad para que juntos sean agentes de cambio!

Qué orar en cuanto a la salvación de otros

La oración contestada a dos madres: Una de ellas murió orando porque su hijo llegara a ser creyente… y sólo muchos años después de la muerte de ella aquel llegó a convertirse. La otra, al enterarse de la muerte de su hijo en un lejano país, oró porque alguien le hubiera anunciado en vida que Dios ofrece perdón… y muchos años después se dio cuenta de que su hijo había creído en Jesús. ¿Qué modelos de oración por la salvación de otros encontramos en La Biblia?

Dios quiere que la gente se salve

Aunque Satanás busca que la gente no entienda la Buena Noticia que anunciamos (2 Corintios 4:3,4), Dios si quiere que todos se salven y sepan que Jesucristo dio Su propia vida para salvar al mundo (1 Timoteo 2:4).  Cuando nosotros anunciamos esa Buena Noticia, es como si estuviéramos de acuerdo con que el Espíritu de Dios ilumine la comprensión de lo que hizo Jesucristo en la Cruz, obra por la cual a la humanidad se le ofrece perdón y reconciliación con Dios (Juan 16:8 y 2 Corintios 5:17-20).  Dios y nosotros queremos que nuestros seres queridos se salven, pero cada persona es quien debe creer en Jesús y Su oferta para ser salvo (Juan 3:18).

Oremos para ser eficaces en predicar la Buena Noticia de la salvación

  • Oremos para que nosotros experimentemos el control de Dios al evangelizar. (Hechos 4:29,33)
  • Oremos por oportunidades especiales de predicación del Evangelio. (Colosenses 4:3)
  • Oremos para que las circunstancias generales sean de libertad para predicar. (1 Timoteo  2:1,3)
  • Oremos para hacer llegar el mensaje de salvación para que gente de todas partes lo reciba con aprecio y no con maldad. (2 Tesalonicenses 3:1)

Para que mis seres queridos conozcan de la salvación, debe haber quien les hable acerca de Jesucristo

Sólo Jesús salva. Ni tú ni yo podemos salvar a nadie de sus pecados, ni con nuestra fiel intercesión, pues la salvación no es por medio de la oración, sino que es un regalo del amor de Dios, que recibimos por medio de la fe en Jesucristo (Efesios 2:8,9).  Que tú o yo seamos salvos no asegura la salvación de nuestra familia; sino que cada quien debe responder a la Buena Noticia confiando que la obra de Jesucristo en la Cruz fue el plan de Dios para que seamos salvos. (Observa que Hechos 16:31 no es una promesa de salvación de mis familiares, sino que fue una profecía específica para el Carcelero de Filipos; compara con 1 Corintios 7:16, con 1 Pedro 3:1,2 y con Ezequiel 18).  Que no nos de vergüenza anunciar la Buena Noticia, que es poderosa para que la gente se salve, pues si nuestros seres queridos la escuchan y creen en Jesús, serán salvados (Romanos 1:16; 10:14).

¿Quieres que tus seres queridos sean salvos? Solamente hay una manera: ¡Qué crean la Buena Noticia de la Salvación en Jesús! ¿Qué hay que orar? Oremos porque nosotros mismos, o alguien más, les haga llegar el mensaje del Señor Jesús sin ninguna vergüenza, antes bien con mucha confianza en Dios Salvador.

Alternativas en Halloween

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Ahora que ya has encontrado el obsequio en el rompecabezas, hay un obsequio mucho mayor que te está esperando. Es un obsequio que no se derretirá como los dulces. No te echará a perder los dientes. Y no te dará dolor de estómago si comes mucho. Este obsequio es un regalo de Dios el cual lo puedes disfrutar para siempre. La Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo (a todos nosotros), que dio a Su Hijo unigénito (Jesucristo), para que todo aquel (cualquiera de nosotros) que cree en él no se pierda (en el infierno), sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Vida eterna es como suena, literalmente. Es un tipo de vida de la cual puedes comenzar a disfrutar ahora mismo y que durará por siempre jamás. Es una vida que solamente puedes recibirla de Dios. Dios quiere tanto que tengas vida eterna que ya se hizo cargo del pecado que te separaba de Él. Pecar es quebrantar las leyes de Dios, como engañar o mentir o tomar algo que no te pertenece. La Biblia dice que todos nosotros “hemos pecado” (Romanos 3:23). Y Dios no puede permitir que el pecado entre en el Cielo.

Aunque merecemos ser castigados, Dios aún nos ama. En efecto, Él nos ama tanto que envió a Su Hijo desde el Cielo para que se deshiciera de nuestros pecados. Leamos otra vez el versículo bíblico: “Porque de tal manera, amó Dios al mundo (a todos nosotros), que ha dado a Su Hijo unigénito (Jesucristo), para que todo aquel (cualquiera de nosotros) que cree en él no se pierda (en el infierno), sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Dios está esperando que tú le pidas perdón y que recibas a Jesucristo como tu Salvador. Puedes orar así: “Querido Señor Jesús, sé que he hecho cosas malas. Te doy gracias por haber pagado Tú mi castigo. Te invito a que entres a mi vida y que me perdones mis pecados. ¡Ahora sé que Tú eres mi salvador y que ya tengo vida eterna garantizada en el Cielo!”

Encontrarás éste y otros tratados evangelísticos para ser usados en Halloween en Good News & Crossway

Algunos artículos donde varios autores ofrecen opiniones diversas relacionadas con Halloween:

Hazlo Claro

Sólo hay un mensaje de salvación: El Evangelio. Este es la doctrina por excelencia en cuanto a saber si alguien está en la verdad. El mensaje de salvación que anunciamos está basado en lo que la Biblia enseña, no en posturas personales, ni otras declaraciones ajenas a Las Escrituras. Es un mensaje puro, no mezclado con falsas doctrinas que minimizan y hasta invalidan la suficiencia del sacrificio de Cristo. Es un evangelio lleno de gracia, que no presenta a un Dios airado y cruel con el pecador, sino a Uno interesado en restaurarlo. El Evangelio muestra la condenación que merece el pecador, pero su énfasis está en mostrar en abundancia la misericordia de Dios, y la suficiencia de Su perdón para cubrir absolutamente todos los pecados, por “feos o grandes” que sean.

Dios concede la gracia a las iglesias locales de dotarlas con líderes y maestros para que instruyan a los fieles en la sana teología bíblica, pero también para que impriman en los corazones de todos los creyentes un celo santo por la predicación del Evangelio: que aunque todos somos pecadores, hay un camino de Salvación, el reconocer que Jesús es Dios hecho hombre, que vino, murió y resucitó pagando por nuestros pecados; concediéndonos por Su misericordia el perdón total. Así, mediante la fe, respondemos con gratitud a Su amor y recibimos la vida eterna, que no se pierde, pues no depende de nuestra fidelidad sino de la Suya. Con la convicción que resulta de tal claridad del Evangelio, el nuevo creyente es animado a involucrarse en una congregación donde se predique desde las Sagradas Escrituras, para adorar a Dios y amar al prójimo.

En un mundo infestado por falsas doctrinas que están continuamente predicándose en todos los medios, urge nuestra fiel y dedicada predicación del Evangelio. Desde el púlpito, en las plazas, en las relaciones interpersonales, en los tratados que imprimimos, en la música que cantamos, en las páginas de Internet que publicamos, y prudentemente usando todo medio de comunicación… ¡Anunciemos el Evangelio con claridad!