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Día Internacional de la Paz

Paz

Actos de fe, Acciones conforme a la fe

«Dios bendice a los que trabajan para que haya paz en el mundo, pues ellos serán llamados hijos de Dios.» Mateo 5:9 TLA

Hoy 21 de Septiembre, Día Internacional de la Paz, somos desafiados a orar con fe, y a movernos conforme a la fe, por la paz mundial.

Oremos… Movámonos… Se trata de las seis zonas del mundo con menos paz:

  1. Honduras, El Salvador y Guatemala
  2. Israel y la Franja de Gaza
  3. Siria e Iraq
  4. Sudán del Sur
  5. República Democrática del Congo
  6. República Centroafricana

“El Evangelio: Una obra, tres actos” según una re-lectura de Hechos 16:16-40

Al orar, que nuestro acto de fe se convierta en una acción de fe; una fe que anuncia las Buenas Nuevas holísticas del Gobierno de Dios, desde la iglesia, la familia y la sociedad.

  • Anunciemos las Buenas Nuevas desde la congregación, y oremos moviéndonos para que se desbarate cualquier estructura de explotación. (Hechos 16:16-18)
  • Anunciemos las Buenas Nuevas desde la familia, y oremos moviéndonos para que se transforme cualquier agente de maldad. (Hechos 16: 25-34)
  • Anunciemos las Buenas Nuevas desde la sociedad civil, y oremos moviéndonos para que se confronte todo sistema de corrupción. (Hechos 16: 35-39)

La fe mueve montañas. Montañas gigantes son la irresponsabilidad propia y la indiferencia generalizada. Admitamos que somos mensajeros de paz: Oremos con fe; y a la vez movámonos por la paz conforme a la fe según las Buenas Nuevas traídas por nuestro Salvador, el Señor Jesucristo.

Tu mejor regalo en esta Navidad

Nos encontramos en temporada navideña. Durante épocas especiales como esta se tiene la costumbre de dar y recibir regalos. Seguramente para tu cumpleaños, o para cuando has alcanzado algún logro, habrás recibido algunos de parte de personas que te quieren. Cuando alguien viene a ti con un obsequio, ¿cuánto pagas por lo que le dan? ¡Por supuesto que nada! ¿Por qué? Pues porque no compraste el regalo, sino la persona que te lo da. Eso se llama “gracia”. Ahora bien, ¿qué tienes que hacer para que ese regalo sea tuyo? ¿Pagárselo? ¡Claro que no! Lo único que haces es aceptarlo con aprecio. Eso se llama “gratitud”.

Hago estas preguntas porque ayudan a entender que esta Navidad puedes recibir el mejor de los regalos: LA VIDA ETERNA. Sí, como lo lees, la vida eterna es un regalo que Dios ofrece. Permíteme explicarte: La Biblia dice que todos los seres humanos somos pecadores. Como tales, nunca alcanzaríamos la gloria de Dios (Romanos 3:23). Pero Dios ama al pecador, y sabiendo que no podríamos salvarnos a nosotros mismos, envió a su Hijo a nacer en este mundo para que muriera en una cruz y después resucitara de entre los muertos. Fue así como Jesús pagó por todos nuestros pecados (1 Pedro 2:24). Nosotros no pagamos nada, sino Cristo lo pagó todo para ofrecerlo hoy como un regalo.

A propósito de lo que significa recibir un regalo, ¿cómo es que podemos recibir el regalo de la salvación? Pues aceptando a Jesucristo como Salvador personal, creyendo que lo que nos lleva al Cielo no es lo que nosotros hagamos, sino lo que Cristo ya hizo en la cruz. Él dijo: “El que cree en Mí, TIENE vida eterna.” (Juan 6:47).

Me gustaría invitarte a que compartas tú también con otros acerca del regalo de la vida eterna. Y si nos encontramos con alguien que ya ha recibido este regalo, compartamos entonces otros consejos bíblicos de cómo llevar una vida de gratitud que agrade a Dios. Anunciemos y recordemos a todos que esta Navidad, como siempre, Jesucristo ofrece un regalo: LA VIDA ETERNA. Él no está esperando que le digamos: “¿Cuánto te debo?” (Romanos 11:6, Gálatas 2:21). Mas bien, agradezcámosle con fe: “Señor Jesús, gracias por pagar la condena por mis pecados, ¡Tú eres mi Salvador!”

Recibe también de parte de mi familia nuestra oración por muchas felicidades para ti y los tuyos en esta Navidad junto con un gran abrazo…
Un gran abrazo para ti, desde Amatitlán, Guatemala

Qué orar en cuanto a la salvación de otros

La oración contestada a dos madres: Una de ellas murió orando porque su hijo llegara a ser creyente… y sólo muchos años después de la muerte de ella aquel llegó a convertirse. La otra, al enterarse de la muerte de su hijo en un lejano país, oró porque alguien le hubiera anunciado en vida que Dios ofrece perdón… y muchos años después se dio cuenta de que su hijo había creído en Jesús. ¿Qué modelos de oración por la salvación de otros encontramos en La Biblia?

Dios quiere que la gente se salve

Aunque Satanás busca que la gente no entienda la Buena Noticia que anunciamos (2 Corintios 4:3,4), Dios si quiere que todos se salven y sepan que Jesucristo dio Su propia vida para salvar al mundo (1 Timoteo 2:4).  Cuando nosotros anunciamos esa Buena Noticia, es como si estuviéramos de acuerdo con que el Espíritu de Dios ilumine la comprensión de lo que hizo Jesucristo en la Cruz, obra por la cual a la humanidad se le ofrece perdón y reconciliación con Dios (Juan 16:8 y 2 Corintios 5:17-20).  Dios y nosotros queremos que nuestros seres queridos se salven, pero cada persona es quien debe creer en Jesús y Su oferta para ser salvo (Juan 3:18).

Oremos para ser eficaces en predicar la Buena Noticia de la salvación

  • Oremos para que nosotros experimentemos el control de Dios al evangelizar. (Hechos 4:29,33)
  • Oremos por oportunidades especiales de predicación del Evangelio. (Colosenses 4:3)
  • Oremos para que las circunstancias generales sean de libertad para predicar. (1 Timoteo  2:1,3)
  • Oremos para hacer llegar el mensaje de salvación para que gente de todas partes lo reciba con aprecio y no con maldad. (2 Tesalonicenses 3:1)

Para que mis seres queridos conozcan de la salvación, debe haber quien les hable acerca de Jesucristo

Sólo Jesús salva. Ni tú ni yo podemos salvar a nadie de sus pecados, ni con nuestra fiel intercesión, pues la salvación no es por medio de la oración, sino que es un regalo del amor de Dios, que recibimos por medio de la fe en Jesucristo (Efesios 2:8,9).  Que tú o yo seamos salvos no asegura la salvación de nuestra familia; sino que cada quien debe responder a la Buena Noticia confiando que la obra de Jesucristo en la Cruz fue el plan de Dios para que seamos salvos. (Observa que Hechos 16:31 no es una promesa de salvación de mis familiares, sino que fue una profecía específica para el Carcelero de Filipos; compara con 1 Corintios 7:16, con 1 Pedro 3:1,2 y con Ezequiel 18).  Que no nos de vergüenza anunciar la Buena Noticia, que es poderosa para que la gente se salve, pues si nuestros seres queridos la escuchan y creen en Jesús, serán salvados (Romanos 1:16; 10:14).

¿Quieres que tus seres queridos sean salvos? Solamente hay una manera: ¡Qué crean la Buena Noticia de la Salvación en Jesús! ¿Qué hay que orar? Oremos porque nosotros mismos, o alguien más, les haga llegar el mensaje del Señor Jesús sin ninguna vergüenza, antes bien con mucha confianza en Dios Salvador.