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Día Internacional de la Paz

Paz

Actos de fe, Acciones conforme a la fe

«Dios bendice a los que trabajan para que haya paz en el mundo, pues ellos serán llamados hijos de Dios.» Mateo 5:9 TLA

Hoy 21 de Septiembre, Día Internacional de la Paz, somos desafiados a orar con fe, y a movernos conforme a la fe, por la paz mundial.

Oremos… Movámonos… Se trata de las seis zonas del mundo con menos paz:

  1. Honduras, El Salvador y Guatemala
  2. Israel y la Franja de Gaza
  3. Siria e Iraq
  4. Sudán del Sur
  5. República Democrática del Congo
  6. República Centroafricana

“El Evangelio: Una obra, tres actos” según una re-lectura de Hechos 16:16-40

Al orar, que nuestro acto de fe se convierta en una acción de fe; una fe que anuncia las Buenas Nuevas holísticas del Gobierno de Dios, desde la iglesia, la familia y la sociedad.

  • Anunciemos las Buenas Nuevas desde la congregación, y oremos moviéndonos para que se desbarate cualquier estructura de explotación. (Hechos 16:16-18)
  • Anunciemos las Buenas Nuevas desde la familia, y oremos moviéndonos para que se transforme cualquier agente de maldad. (Hechos 16: 25-34)
  • Anunciemos las Buenas Nuevas desde la sociedad civil, y oremos moviéndonos para que se confronte todo sistema de corrupción. (Hechos 16: 35-39)

La fe mueve montañas. Montañas gigantes son la irresponsabilidad propia y la indiferencia generalizada. Admitamos que somos mensajeros de paz: Oremos con fe; y a la vez movámonos por la paz conforme a la fe según las Buenas Nuevas traídas por nuestro Salvador, el Señor Jesucristo.

Tu mejor regalo en esta Navidad

Nos encontramos en temporada navideña. Durante épocas especiales como esta se tiene la costumbre de dar y recibir regalos. Seguramente para tu cumpleaños, o para cuando has alcanzado algún logro, habrás recibido algunos de parte de personas que te quieren. Cuando alguien viene a ti con un obsequio, ¿cuánto pagas por lo que le dan? ¡Por supuesto que nada! ¿Por qué? Pues porque no compraste el regalo, sino la persona que te lo da. Eso se llama “gracia”. Ahora bien, ¿qué tienes que hacer para que ese regalo sea tuyo? ¿Pagárselo? ¡Claro que no! Lo único que haces es aceptarlo con aprecio. Eso se llama “gratitud”.

Hago estas preguntas porque ayudan a entender que esta Navidad puedes recibir el mejor de los regalos: LA VIDA ETERNA. Sí, como lo lees, la vida eterna es un regalo que Dios ofrece. Permíteme explicarte: La Biblia dice que todos los seres humanos somos pecadores. Como tales, nunca alcanzaríamos la gloria de Dios (Romanos 3:23). Pero Dios ama al pecador, y sabiendo que no podríamos salvarnos a nosotros mismos, envió a su Hijo a nacer en este mundo para que muriera en una cruz y después resucitara de entre los muertos. Fue así como Jesús pagó por todos nuestros pecados (1 Pedro 2:24). Nosotros no pagamos nada, sino Cristo lo pagó todo para ofrecerlo hoy como un regalo.

A propósito de lo que significa recibir un regalo, ¿cómo es que podemos recibir el regalo de la salvación? Pues aceptando a Jesucristo como Salvador personal, creyendo que lo que nos lleva al Cielo no es lo que nosotros hagamos, sino lo que Cristo ya hizo en la cruz. Él dijo: “El que cree en Mí, TIENE vida eterna.” (Juan 6:47).

Me gustaría invitarte a que compartas tú también con otros acerca del regalo de la vida eterna. Y si nos encontramos con alguien que ya ha recibido este regalo, compartamos entonces otros consejos bíblicos de cómo llevar una vida de gratitud que agrade a Dios. Anunciemos y recordemos a todos que esta Navidad, como siempre, Jesucristo ofrece un regalo: LA VIDA ETERNA. Él no está esperando que le digamos: “¿Cuánto te debo?” (Romanos 11:6, Gálatas 2:21). Mas bien, agradezcámosle con fe: “Señor Jesús, gracias por pagar la condena por mis pecados, ¡Tú eres mi Salvador!”

Recibe también de parte de mi familia nuestra oración por muchas felicidades para ti y los tuyos en esta Navidad junto con un gran abrazo…
Un gran abrazo para ti, desde Amatitlán, Guatemala

Qué orar en cuanto a la salvación de otros

La oración contestada a dos madres: Una de ellas murió orando porque su hijo llegara a ser creyente… y sólo muchos años después de la muerte de ella aquel llegó a convertirse. La otra, al enterarse de la muerte de su hijo en un lejano país, oró porque alguien le hubiera anunciado en vida que Dios ofrece perdón… y muchos años después se dio cuenta de que su hijo había creído en Jesús. ¿Qué modelos de oración por la salvación de otros encontramos en La Biblia?

Dios quiere que la gente se salve

Aunque Satanás busca que la gente no entienda la Buena Noticia que anunciamos (2 Corintios 4:3,4), Dios si quiere que todos se salven y sepan que Jesucristo dio Su propia vida para salvar al mundo (1 Timoteo 2:4).  Cuando nosotros anunciamos esa Buena Noticia, es como si estuviéramos de acuerdo con que el Espíritu de Dios ilumine la comprensión de lo que hizo Jesucristo en la Cruz, obra por la cual a la humanidad se le ofrece perdón y reconciliación con Dios (Juan 16:8 y 2 Corintios 5:17-20).  Dios y nosotros queremos que nuestros seres queridos se salven, pero cada persona es quien debe creer en Jesús y Su oferta para ser salvo (Juan 3:18).

Oremos para ser eficaces en predicar la Buena Noticia de la salvación

  • Oremos para que nosotros experimentemos el control de Dios al evangelizar. (Hechos 4:29,33)
  • Oremos por oportunidades especiales de predicación del Evangelio. (Colosenses 4:3)
  • Oremos para que las circunstancias generales sean de libertad para predicar. (1 Timoteo  2:1,3)
  • Oremos para hacer llegar el mensaje de salvación para que gente de todas partes lo reciba con aprecio y no con maldad. (2 Tesalonicenses 3:1)

Para que mis seres queridos conozcan de la salvación, debe haber quien les hable acerca de Jesucristo

Sólo Jesús salva. Ni tú ni yo podemos salvar a nadie de sus pecados, ni con nuestra fiel intercesión, pues la salvación no es por medio de la oración, sino que es un regalo del amor de Dios, que recibimos por medio de la fe en Jesucristo (Efesios 2:8,9).  Que tú o yo seamos salvos no asegura la salvación de nuestra familia; sino que cada quien debe responder a la Buena Noticia confiando que la obra de Jesucristo en la Cruz fue el plan de Dios para que seamos salvos. (Observa que Hechos 16:31 no es una promesa de salvación de mis familiares, sino que fue una profecía específica para el Carcelero de Filipos; compara con 1 Corintios 7:16, con 1 Pedro 3:1,2 y con Ezequiel 18).  Que no nos de vergüenza anunciar la Buena Noticia, que es poderosa para que la gente se salve, pues si nuestros seres queridos la escuchan y creen en Jesús, serán salvados (Romanos 1:16; 10:14).

¿Quieres que tus seres queridos sean salvos? Solamente hay una manera: ¡Qué crean la Buena Noticia de la Salvación en Jesús! ¿Qué hay que orar? Oremos porque nosotros mismos, o alguien más, les haga llegar el mensaje del Señor Jesús sin ninguna vergüenza, antes bien con mucha confianza en Dios Salvador.

Alternativas en Halloween

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Ahora que ya has encontrado el obsequio en el rompecabezas, hay un obsequio mucho mayor que te está esperando. Es un obsequio que no se derretirá como los dulces. No te echará a perder los dientes. Y no te dará dolor de estómago si comes mucho. Este obsequio es un regalo de Dios el cual lo puedes disfrutar para siempre. La Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo (a todos nosotros), que dio a Su Hijo unigénito (Jesucristo), para que todo aquel (cualquiera de nosotros) que cree en él no se pierda (en el infierno), sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Vida eterna es como suena, literalmente. Es un tipo de vida de la cual puedes comenzar a disfrutar ahora mismo y que durará por siempre jamás. Es una vida que solamente puedes recibirla de Dios. Dios quiere tanto que tengas vida eterna que ya se hizo cargo del pecado que te separaba de Él. Pecar es quebrantar las leyes de Dios, como engañar o mentir o tomar algo que no te pertenece. La Biblia dice que todos nosotros “hemos pecado” (Romanos 3:23). Y Dios no puede permitir que el pecado entre en el Cielo.

Aunque merecemos ser castigados, Dios aún nos ama. En efecto, Él nos ama tanto que envió a Su Hijo desde el Cielo para que se deshiciera de nuestros pecados. Leamos otra vez el versículo bíblico: “Porque de tal manera, amó Dios al mundo (a todos nosotros), que ha dado a Su Hijo unigénito (Jesucristo), para que todo aquel (cualquiera de nosotros) que cree en él no se pierda (en el infierno), sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). Dios está esperando que tú le pidas perdón y que recibas a Jesucristo como tu Salvador. Puedes orar así: “Querido Señor Jesús, sé que he hecho cosas malas. Te doy gracias por haber pagado Tú mi castigo. Te invito a que entres a mi vida y que me perdones mis pecados. ¡Ahora sé que Tú eres mi salvador y que ya tengo vida eterna garantizada en el Cielo!”

Encontrarás éste y otros tratados evangelísticos para ser usados en Halloween en Good News & Crossway

Algunos artículos donde varios autores ofrecen opiniones diversas relacionadas con Halloween:

El anticristo ya nació

El anticristo YA nació, pero aún NO se ha manifestado. El único que sabe cuando es que se manifestará es Dios mismo; esto más, Dios mismo es el único que puede permitirle al anticristo manifestar su oposición a Cristo. Es en este sentido (sin ser “capciosos”) que podemos afirmar que ya nació un anticristo que eventualmente podría manifestarse como el anticristo, pues en cada época de la historia Satanás ha tenido que “estar preparado” para darle poder a su representante.

¿Cuál será su nacionalidad? No lo sé. Es muy probable que sea israelita pero no un judío.  Algunos piensan que será descendiente de la tribu de Dan.  Otros, sin embargo, consideran que puede ser un extranjero, y si este fuera el caso, se trataría de un supuesto cristiano o incluso de un convertido a otra religión distinta al judaísmo y al cristianismo.  Curiosamente, en la antigüedad, los judíos identificaron a un rey sirio como el personaje anti-Dios que describe el libro de Daniel. Otros intérpretes judíos han identificado a otros extranjeros: Nerón, Tito y Hitler.  Varios de los reformadores, en su época, quisieron señalar al Obispo de Roma. Ninguno de los mencionados reúne en sí mismo todos los indicadores bíblicos con los cuales se identifica al anticristo.  Lo que más destaca la Biblia no es su etnia ni identidad, sino su poderío, mismo que recibirá de Satanás.  Usará su poder contra Cristo, y contra los judíos y demás descendientes de Jacob.  Estas intenciones apuntan a un escenario en el cual la magnificencia de la nación de Israel es envidia de las naciones y que la venida del Mesías es inminente.  

Según el libro de Daniel, el imperio romano será restaurado por medio de una alianza de 10 reyes o países, que se unirán bajo un líder poderoso.  A través de él, Satanás pretenderá establecer su reino sobre la tierra. Por eso es que su influencia política, social, militar, económica, científica, tecnológica le permitirá firmar la “paz mundial” al principio de la Tribulación. A ese personaje, Daniel lo llama “cuerno pequeño”, cuya obra es una “abominación desoladora”. Pablo lo llama “el hombre de pecado”, “el hijo de perdición”, y “aquel inicuo”. En Apocalipis 11, Juan lo describe como “la bestia que sube del abismo”, y en Apocalipsis 13, como “una bestia que sube del mar”. Pero Primera de Juan lo ha llamado con el nombre más blasfemo de todos: Anticristo, el que se opone a Cristo. Durante 3½ años montará una campaña terrible en contra de los judíos y de los creyentes en general. Muchos sufrirán a causa de él y de su falso profeta. También logrará engañar a otros para que le adoren. Pero esto sólo será temporal. ¡Dios gana!

2 Tesalonicenses 2:3-10 constituyen el pasaje más importante en los escritos del Apóstol San Pablo sobre la “manifestación del hombre de pecado”.

Este es el pasaje en su contexto inmediato:

1Hermanos, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, les rogamos 2que no cambien fácilmente de manera de pensar. No se dejen asustar por nadie, ni siquiera por un espíritu, una palabra, o una carta que pretenda aparecer como nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

3De ninguna manera se dejen engañar. Porque ese día no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, es decir, el hijo de perdición, 4el cual se opone y se enfrenta a todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Llega al grado de sentarse en el templo de Dios y de ocupar su lugar, haciéndose pasar por Dios.

5¿No se acuerdan de que, cuando yo estaba todavía con ustedes, les advertía esto? 6Y ahora ustedes saben bien qué es lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 7Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que en este momento hay quien lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8Entonces se manifestará ese malvado, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. 9La llegada de este malvado, que es obra de Satanás, vendrá acompañada de gran poder y de señales y prodigios engañosos, 10y con toda falsedad e iniquidad para los que se pierden, por no haber querido recibir el amor de la verdad para ser salvados. 11Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean a la mentira, 12a fin de que sean condenados todos los que, lejos de creer a la verdad, se deleitaron en la injusticia.

Me gustaría comentar esos versículos en particular:

  • El Espíritu Santo es quien detiene la manifestación del anticristo. Sólo el poder divino es suficiente para detener la manifestación de ese “hombre de pecado”. Esta interpretación explica bien la alternación entre el neutro “lo que detiene” (lit. en v.6), y el masculino “quien detiene” (lit. en v.7). El uso del neutro puede deberse a que el sustantivo “espíritu” es neutro, y el uso del masculino a que el Espíritu Santo es una persona. La última parte del v. 7 no tiene que significar que el Espíritu Santo va a ser quitado del mundo, sino sólo de su posición obstaculizadora.
  • Recordemos: El Espíritu Santo es Dios. Dios es omnipresente. Es un injustificable error teológico deducir que el Espíritu Santo dejará de estar en la Tierra cuando la Iglesia sea llevada por Cristo.
  • Dios es quien gobierna la historia, por lo tanto el anticristo sólo se manifestará cuando el Espíritu Santo se lo permita. Actualmente está “en medio”, deteniendo al hombre de pecado, para que no se manifieste en el mundo. Cuando deje de cumplir ese “ministerio obstaculizador” es que el hombre de pecado tendrá pleno acceso al mundo.

La situación más preocupante en todo esto es que muchos hoy dicen “cuando vea que todas esas cosas pasen es que voy a creer” ¡Cuidado! Para entonces podría ser demasiado tarde. Por siglos, los versículos 11 y 12 han puesto a pensar a muchos que todo aquel que ha sido expuesto al Evangelio y no lo ha creído HOY, que entonces “mañana” tendrá un espíritu engañoso sobre él que le hará más bien creer en el anticristo. Su condenación se cumplió ya. La buena noticia es que HOY todavía hay oportunidad:

2 CORINTIOS 6:2

Porque él dice:

«En el momento oportuno te escuché;

en el día de salvación te ayudé».

Quiero agregar a continuación dos artículos que ofrecen detalles sobre la identidad y sobre “la oposición” a Cristo que hará este personaje diabólico del futuro.  El primer artículo es tomado de las notas de “La Biblia de Las Américas” (LBLA); el segundo, del “Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado” de Editorial Clie.


Anticristo es aquel que se opone y que finge ser Cristo, especialmente por medio del engaño (2 Jo 7; cp. Sal 2:1–3; Mt 24:4–5, 23–24; Jn 5:43; 2 Tes 2:3–4; Ap 13); El término “anticristo” aparece sólo en las cartas de Juan (1 Jo 2:18, 22; 4:3; 2 Jo 7), pero el concepto se encuentra tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y también en la literatura intertestamentaria. El anticristo del fin de los tiempos recibe el poder de Satanás (Ap 13:2, 4; cp. 2 Tes 2:9). El aparece en el futuro período de la tribulación como un gobernante universal, teniendo el centro de su imperio en una forma restaurada del imperio romano (1 Jo 2:18; Ap 13; 17:7–18; cp. Da 7:23–25). El anticristo surge después que muchos anticristos se han presentado (1 Jo 2:18; cp. 4:3; 2 Tes 2:3, 7–8).

otras expresiones para el anticristo: cuerno pequeño: Da 7:8 • el príncipe que ha de venir: Da 9:26 • el rey obstinado: Da 11:36–45 • la abominación de la desolación: Da 12:11 (cp. Mt 24:15) • el hijo de perdición: 2 Tes 2:3 (cp. Jn 17:12) • el hombre de pecado: 2 Tes 2:3–9 (cp. Da 7:25) • la bestia que sube del mar: Ap 13:1–10 (cp. 11:7); 19:19–21; 20:10

descripción del anticristo: blasfemo: Da 7:8, 11, 20, 25; Ap 13:1, 5, 6 • persigue a los santos: Da 7:21, 25; Ap 13:7, 15 • se opone a Dios y a su Hijo: Da 7:25; 11:36; 2 Tes 2:4; Ap 13:6; 19:19 • se exalta a sí mismo: Da 7:25; 11:36–39; 2 Tes 2:4 • se le concede poder y autoridad: Da 7:25; Ap 13:2, 4–5, 7, 12 (cp. 17:13) • profano: Mt 24:15; 2 Tes 2:4; Ap 13:14–15 (cp. Da 11:31) • inicuo: 2 Tes 2:3, 8 • busca adoración universal: 2 Tes 2:4; Ap 13:4, 12; 19:20 • temporalmente detenido: 2 Tes 2:6–7 • aliado con la segunda bestia (o el falso profeta): Ap 13:11–15; 19:20 (cp. Mt 24:11, 24) • tiene un número que lo identifica: Ap 13:17–18 • hace alianzas políticas: Ap 17:12

reinado del anticristo: duración de su reinado: Da 7:25; 12:7; Ap 11:2; 12:6, 14; 13:5 (cp. 17:10) • universalidad de su reinado: Ap 13:7, 16 • restricciones bajo su reinado: Ap 13:16–17

tipo del anticristo: Antíoco IV Epífanes (174–164 a.C.): Da 8:9–12 (cp. 8:23–25)

señales milagrosas relacionadas con el anticristo: Mt 24:24; 2 Tes 2:9; Ap 13:13–15; 19:20

como manifiesta ser el anticristo: negación del Padre y del Hijo: 1 Jo 2:22 • negación de Jesús como Mesías y de su encarnación: 1 Jo 2:22; 4:3; 2 Jo 7

seguidores del anticristo: 2 Tes 2:10–12; Ap 13:8, 12; 19:20–21; 20:15 (cp. Jn 5:43)

juicio del anticristo: 2 Tes 2:8–9; Ap 17:11; 19:11–21, especialmente vers. 20–21; 20:10 (cp. Is 11:4); Da 7:11, 26; 11:45


Anticristo. Este término es usado solamente por Juan en sus dos primeras epístolas, aunque hay mención de él en otros pasajes de las Escrituras bajo otros nombres. El término significa a la vez que se opone a Cristo y que usurpa Su lugar. Es importante distinguir entre un anticristo y el anticristo. Con respecto a lo primero, «han surgido muchos anticristos»; en cambio, «el anticristo viene» (1 Jn. 2:18). El anticristo final «niega al Padre y al Hijo».

Pablo menciona «el hombre de pecado», que usurpa el lugar de Dios en el templo de Dios, en el futuro escatológico (2 Ts. 2:3–12). Éste viene por obra de Satanás, confederado con él, y obrará señales y maravillas mentirosas con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. Los que han rehusado la verdad serán entregados a la mentira de este inicuo. Los judíos apóstatas lo recibirán como su Mesías (Jn. 5:43). Hará que todos adoren la imagen de la Bestia que aparece en Apocalipsis (cap. 13:11–18). Su final será el lago de fuego a la venida del Señor Jesús (Ap. 19:20; 20:10).

En el AT tenemos más detalles de este enemigo y suplantador de Cristo. Es llamado rey (Dn. 11:36–39), exaltándose a sí mismo y hablando cosas maravillosas contra el Dios de los dioses. No hará caso del Dios de sus padres (señalando que será descendiente de Israel, probablemente de la tribu de Dan, cp. Gn. 49:17). Tampoco hará caso del «deseo de las mujeres» (esto es, del Mesías, de quien toda mujer judía anhelaba ser madre). Se exalta a sí mismo sobre todos. Es un idólatra, honrando a un dios que sus padres no conocieron. El profeta Zacarías lo describe como un pastor insensato e inútil, que descuidará el rebaño y se apacentará de él en lugar de apacentarlo (Zac. 11:15–17), en oposición al Señor Jesús, el Buen Pastor.

En distintas épocas se ha identificado muchas veces a personas históricas con el anticristo… Sin embargo, el tenor de las Escrituras es que el anticristo es el pináculo de la apostasía humana contra Dios expresada en un caudillo personal, que se presentará en relación con Israel al final de la dispensación de la gracia. Ciertamente que multitud de individuos e instituciones han participado y participan de su carácter moral en tanto que niegan al Padre y al Hijo, y en tanto que usurpan el lugar de Cristo, se oponen a la verdad y engañan a los hombres.

Bibliografía: Anderson, Sir Robert, El Príncipe que ha de venir (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1980); Blackstone, W. E., Jesús viene (Vida, Miami, 1982); Carballosa, E. L., El dictador del futuro (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1978) y Daniel y el reino mesiánico (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1979); Hamilton, Gavin, El Discurso del Monte Olivete (Clíe, Terrassa, 1974) y Maranatha (Clíe, Terrassa, 1972); Lacueva, Francisco, Escatología II, Curso de Formación Teológica Evangélica, vol. IX (Clíe, Terrassa, 1983); Payton, J. Barton, Encyclopedia of Biblical Prophecy (Harper and Row, New York, 1973); Pentecost, J. Dwight, Eventos del porvenir (Caribe, Maracaibo, 1977); Peters, G. N. H., The Theocratic Kingdom (Kregel, Grand Rapids, reimpresión 1978: primera edición, 1884, 3 vols.); Tan, Paul Lee, The Interpretation of Prophecy (BHM Books, Winona Lake, Ind., 1974); Walvoord, John F., The Millenial Kingdom (Zondervan, Grand Rapids, 1977).

Jesucristo me salvó por Su obra, no por las mías

“Pero Dios es muy compasivo, y su amor por nosotros es inmenso.” (Efesios 2:4, TLA)

¡Dios me ama!  (Soy un pecador, pero Él me dio vida al salvarme sin que yo lo mereciera.)

¿Alcancé la salvación por medio de alguna buena obra? ¡Sí! Pero por la buena obra, completa, suficiente, total, y perfecta que Cristo hizo al sustituirnos en la Cruz. Ninguna obra mía me salva, puede ayudar a salvarme, o me mantiene salvo. Sólo Cristo lo hace por mí.

Jesucristo me salvó por Su obra, no por las mías. También me salvó para que yo ande en las obras que Él escogió. ¡Y aun andar en estas obras es por la gracia y misericordia de Dios, pues sólo Su Espíritu Santo me ayuda a andar en ellas!

Quién no ha creído en el Hijo, tampoco tiene al Espíritu morando en él. Deja, entonces, de confiar en tus obras, sino confía en Dios recibiendo al Hijo, que Él también te dará Su Espíritu para que, siendo salvo y sin que pierdas la salvación, seas capacitado a vivir conforme a las obras de Dios.

Hoy mismo puedes saber con seguridad que eres salvo (1 Juan 5:13).  ¿Qué te detiene de expresarle entonces a Dios tu fe, con una oración como la siguiente? (Romanos 10:9-10).

Señor Jesucristo:

Reconozco que soy pecador, y que ninguna obra mía puede ayudar a salvarme, pero ahora creo que cuando moriste en la cruz hiciste el pago completo de todos mis pecados.  Gracias por amarme y perdonarme.

Hoy deposito mi confianza en Ti, recibiéndote como mi Salvador. Ahora estoy seguro que iré al Cielo contigo. Gracias por darme desde ya la vida eterna.

¡Amén!