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Motivaciones para estudiar y enseñar las profecías bíblicas sobre el futuro

Jerusalén
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ESCATOLOGÍA:

  • Parte de la Teología Sistemática que recopila y estudia las profecías bíblicas relacionadas con eventos futuros.
  • Es el estudio bíblico-teológico acerca de “el día del Señor” y de los eventos relacionados con Su venida para juzgar a Israel y a todas las naciones de la tierra.
  • Es la parte de la teología que explica la doctrina de las últimas cosas. Incluye el estudio de lo que La Biblia enseña sobre la resurrección de los muertos, además del destino eterno de los salvos y de los no-salvos. Se consideran temas como el rapto de la iglesia, la tribulación, la segunda venida de Cristo, el milenio, el juicio final; y los cielos nuevos y la tierra nueva.
  • La Escatología es el estudio de la ESPERANZA y RESPONSABILIDAD cristiana en general en cualquier época de la historia, ante al anuncio de juicios divinos inminentes para la humanidad alejada de Dios.

La Escatología plantea la veracidad de Las Sagradas Escrituras.  Casi un 25% de la Biblia es predicción, o al menos lo fue en el momento de escribirse.  Ante este hecho innegable, bien hacemos en estudiar los juicios anunciados en el libro de Daniel y en Apocalipsis, y por todos los profetas (Hebreos 1:1).  Esto puede ayudarnos a demostrar la veracidad del Texto Sagrado.  Desearíamos entonces que quienes no creen se vuelvan a Dios en fe, confianza y obediencia a su Revelación (2 Timoteo 3:14-17; 1 Timoteo 4:16).

El estudio de la profecía bíblica nos reta a llevar una vida santa y piadosa.  Eso enseñan el apóstol Pedro en 2 Pedro 3:11-14, y el apóstol Pablo en Tito 2:11-13.  Permitamos entonces que todo estudio de las profecías, más que conocimiento de lo que acontecerá, nos deje una pasión por agradar hoy mismo a Dios.

La Escatología tiene como propósito dar ánimo, aliento y edificación a los creyentes, principalmente a aquellos que estén padeciendo persecución.  Así confortaba  el apóstol Pablo a los santos de la iglesia en Tesalónica (1 Tesalonicenses 4:18, 5:11).  Nosotros debemos encontrarle también este valor práctico al estudio y enseñanza de la profecía bíblica, en lugar de darle como uso el asustar a la gente.

La profecía bíblica nos reta a proclamar la Palabra de Dios con un sentido de urgencia.  Pablo encarga solemnemente a Timoteo que persista en predicar la Palabra, “a tiempo y fuera de tiempo” (2 Timoteo 4:1-2).  Le instruye a que lo haga tanto con constancia como con paciencia… La razón:  “Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que aun teniendo comezón de oír se amontonarán maestros conforme a sus propios malos deseos, y apartarán de la verdad sus oídos y se volverán a las fábulas.”  (2 Timoteo 4:3-4 RVC).

La Escatología es útil para la defensa de nuestra fe en Jesús.  Las profecías cumplidas dan argumento a favor del carácter sobrenatural de la Biblia y del cristianismo mismo.  Las profecías por cumplirse han de darnos la seguridad, la fortaleza y la convicción de que nuestra fe descansa sobre una sólida base de verdad.  Con una base así de sólida, la profecía deberá conducirnos contundentemente a su fin último: que adoremos confiadamente a Dios, “porque la esencia de la profecía es dar un claro testimonio de Jesús”. (Apocalipsis 19:10 NTV)

El estudio de la profecía bíblica, y del Apocalipsis propiamente dicho, ofrece bendiciones.  ¡No nos privemos ni privemos a otros de ser bendecidos con el estudio y la enseñanza de la profecía bíblica!  Un sondeo en muchas iglesias revelaría que sus líderes y sus miembros pasan por alto el estudio del libro de Apocalipsis y de la profecía en general.  Confesarían confusión para investigar, interpretar y aplicar.  Se comprende como entonces algunos improvisan una evangelización basada en el miedo o en el “no sabemos que pueda pasar, solo sabemos que cosas peores vendrán”.  Pero según Apocalipsis 1:3, tanto para el que enseña, como para el que aprende de este libro, se proclama: ¡Qué sea bienaventurado!

Cuando se enseña con sobriedad, la Escatología es una aliada de la evangelización.  La gente tiene interés en conocer el futuro.  Cada vez que sucedes hechos sin aparentes precedentes surgen en abundancia las “teorías de conspiración”. Frente a los horóscopos, a los agoreros y a los adivinadores, la Escatología bíblica, aplicada correctamente con sobriedad, es una herramienta eficaz para ganar almas necesitadas de Cristo (2 Timoteo 4:5).  Aprendamos nosotros lo que la Biblia enseña con relación al futuro, y promovamos el estudio de la profecía bíblica como fuente segura de esperanza, confianza y edificación.

La profecía bíblica debe estimularnos al amor y a las buenas obras; exhortándonos a mantenernos firmes en ello.  Debe provocar tal conciencia en nosotros, que deseemos congregarnos –y bajo las circunstancias del momento, congregarnos “virtualmente”– de manera fiel y regular para la oración, adoración y predicación como un ejemplo de la comunión en el cielo con Dios.  En asambleas virtuales, la ekklesía cristiana rediseña sus alcances sociales y evangelísticos saliendo fuera de “las cuatro paredes” (“paredes” no solo de un edificio sino también de una pantalla digital) para poder llegar presecialmente hasta donde se encuentran las almas necesitadas y vulnerables. Esta actitud, enseña el autor de la epístola a los Hebreos, deberíamos tenerla “con más razón ahora que vemos que aquel día se acerca”.  (Leer Hebreos 10:23-25, RVC)

Nuestra Escatología determina nuestra misión como iglesia. El estudio de las profecías es importante para señalarnos los propósitos que nos deben ocupar.  Si estamos desorientados acerca del plan de Dios, tendremos dificultad de descubrir el propósito que Dios nos ha encomendado dentro de Su reino vigente (Hechos 1:6-8 y 28:31).  Nuestra Escatología es determinante en nuestra misión y en nuestra identidad como siervos en el Reino (Mateo 28:20).

Cuando un Cristiano está consciente de lo por venir que Dios ha revelado, es conducido a esperar con ansias la venida del Señor.  Esta espera debería traducirse en cada fiel creyente en una actitud de alerta espiritual, que al mismo tiempo mantenga la productividad en el cumplimiento de su misión con paciencia y perseverancia (Santiago 5:7-11).  De igual forma, que muestre sensibilidad ante las necesidades de los demás.  Leer Mateo 24:45-47 y 2 Timoteo 4:8. Si ya conocemos el final del libro… ¿Acaso no nos vamos a interesar por estar lo mejor preparados posibles? ¿Acaso no vamos a interesarnos porque la gente a nuestro alrededor se salve?

¡Jesús regresará! ¡Ánimo! 

Te invito a comentar: ¿Qué significa para ti “amar Su venida”?

Cómo depender de Dios

Parece el título de una receta fácil cuando nos dicen “si confías en Dios, ¡debes depender completamente en Él en todo lo que haces!”.  Nos quedamos quietos, preguntando, ¿y cómo?

El apóstol Pablo, en 2 Corintios 4:1-12, parece persuadirnos con sumo entusiasmo que la clave para depender en Dios está en servir con humildad: animados, exaltando a Cristo, de manera sacrificada.

Dependemos de Dios, humildemente, al servir con ánimo y no con vergüenza.

1Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos. 2No sentimos vergüenza de nada, ni hacemos nada a escondidas. No tratamos de engañar a la gente ni cambiamos el mensaje de Dios. Al contrario, Dios es testigo de que decimos sólo la verdad. Por eso, todos pueden confiar en nosotros. 3Los únicos que no pueden entender la buena noticia que anunciamos son los que no se salvarán.

Dependemos de Dios, humildemente, al servir exaltando a Cristo y no a nosotros mismos.

4La buena noticia nos habla de la grandeza de Cristo, y Cristo a su vez nos muestra la grandeza de Dios. Ese mensaje brilla como la luz; pero los que no creen no pueden verla, porque Satanás no los deja. 5Y nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos. Al contrario, anunciamos que Jesucristo es nuestro Señor, y que nosotros somos servidores de ustedes porque somos seguidores de Jesucristo. 6Cuando Dios creó el mundo, dijo: «Que brille la luz donde ahora hay oscuridad». Y cuando nos permitió entender la buena noticia, también iluminó nuestro entendimiento, para que por medio de Cristo conociéramos su grandeza.

Dependemos de Dios, humildemente, al servir con sacrificio más que por interés personal.

7Cuando Dios nos dio la buena noticia, puso, por así decirlo, un tesoro en una frágil vasija de barro. Así, cuando anunciamos la buena noticia, la gente sabe que el poder de ese mensaje viene de Dios y no de nosotros, que somos tan frágiles como el barro. 8Por eso, aunque pasamos por muchas dificultades, no nos desanimamos. Tenemos preocupaciones, pero no perdemos la calma. 9La gente nos persigue, pero Dios no nos abandona. Nos hacen caer, pero no nos destruyen. 10-11A dondequiera que vamos, todos pueden ver que sufrimos lo mismo que Cristo, y que por obedecerlo estamos siempre en peligro de muerte. Pero también pueden ver, por medio de nosotros, que Jesús tiene poder para dar vida a los muertos. 12Y así, mientras que nosotros vamos muriendo, ustedes van cobrando nueva vida.

Voluntarios con Visión

Voluntarios con Visión

Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos. (2 Corintios 4:1 TLA)

ORACIÓN DEL VOLUNTARIO PARA CADA DÍA

HOY afirmo mi compromiso, oh Dios, de continuar sirviendo como voluntario en la obra que me has asignado. Con tu ayuda quiero ser fiel, de ejemplo y seguir dando más de mí para edificar a otros, dándote así mucha gloria.

HOY, con gozo, te ofrezco:

  • Mi amor
  • Mi pasión
  • Mis talentos
  • Mi energía
  • Mi creatividad
  • Mi fidelidad
  • Mi excelencia
  • Mi integridad
  • Mis recursos
  • Y mi gratitud

HOY me comprometo a hacer todo como para ti, oh Dios: sirviendo este día a muchos sin distinción de edad, religión, procedencia, ni género. Te daré lo que te mereces: todo lo mejor que has hecho de mí.

¡Guíame con Tu sabiduría!
¡Úsame con Tu misericordia!
¡Bendíceme con Tu gracia!

En el Nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quién seguimos, Amén.

Esta es una traducción y adaptación personal de la “La Oración del Voluntario” presentada en la “Cumbre Global de Liderazgo” de la Asociación Willow Creek, Chicago, IL.

Se lee en 2 Corintios 4:1 que “Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos.” Hace algunos años, cuando buscaba una explicación a frustraciones en mi “propio voluntariado”, comprendí que servir a Dios y al prójimo no es un premio a mi conocimiento, habilidades, pertenencias ni a ningún mérito personal, sino que es esencialmente un llamado misericordioso que Dios nos hace. ¡Eso es ánimo y motivación suficiente para ser voluntario cada día!

Al pié del Merendón: Mi esperanza está en Dios

Como ciervo sediento en busca de un río, así, Dios mío, te busco a ti. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo volveré a presentarme ante Dios? Día y noche, mis lágrimas son mi alimento, mientras a todas horas me preguntan: “¿Dónde está tu Dios?” Cuando pienso en estas cosas, doy rienda suelta a mi dolor. Recuerdo cuando yo iba con la gente, conduciéndola al templo de Dios entre gritos de alegría y gratitud. ¡Qué gran fiesta entonces!

¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!

Me siento muy desanimado. Por eso pienso tanto en ti “desde la llanura, al pié del Merendón” (ctx). Se escucha en los precipicios el eco atronador de tus cascadas; los torrentes de agua que tú mandas han pasado sobre mí. De día el Señor me envía su amor, y de noche no cesa mi canto ni mi oración al Dios de mi vida. Le digo a Dios, mi defensor: “¿Por qué me has olvidado? ¿Por qué tengo que andar triste y oprimido por mis enemigos?” Hasta los huesos me duelen por las ofensas de mis enemigos, que a todas horas me preguntan: “¿Dónde está tu Dios?”

¿Por qué voy a desanimarme? ¿Por qué voy a estar preocupado? Mi esperanza he puesto en Dios, a quien todavía seguiré alabando. ¡Él es mi Dios y Salvador!

Salmo 42 con Salmo 43.5 DHH

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