El anticristo ya nació

By | Junio 6, 2006

El anticristo YA nació, pero aún NO se ha manifestado. El único que sabe cuando es que se manifestará es Dios mismo; esto más, Dios mismo es el único que puede permitirle al anticristo manifestar su oposición a Cristo. Es en este sentido (sin ser “capciosos”) que podemos afirmar que ya nació un anticristo que eventualmente podría manifestarse como el anticristo, pues en cada época de la historia Satanás ha tenido que “estar preparado” para darle poder a su representante.

¿Cuál será su nacionalidad? No lo sé. Es muy probable que sea israelita pero no un judío.  Algunos piensan que será descendiente de la tribu de Dan.  Otros, sin embargo, consideran que puede ser un extranjero, y si este fuera el caso, se trataría de un supuesto cristiano o incluso de un convertido a otra religión distinta al judaísmo y al cristianismo.  Curiosamente, en la antigüedad, los judíos identificaron a un rey sirio como el personaje anti-Dios que describe el libro de Daniel. Otros intérpretes judíos han identificado a otros extranjeros: Nerón, Tito y Hitler.  Varios de los reformadores, en su época, quisieron señalar al Obispo de Roma. Ninguno de los mencionados reúne en sí mismo todos los indicadores bíblicos con los cuales se identifica al anticristo.  Lo que más destaca la Biblia no es su etnia ni identidad, sino su poderío, mismo que recibirá de Satanás.  Usará su poder contra Cristo, y contra los judíos y demás descendientes de Jacob.  Estas intenciones apuntan a un escenario en el cual la magnificencia de la nación de Israel es envidia de las naciones y que la venida del Mesías es inminente.  

Según el libro de Daniel, el imperio romano será restaurado por medio de una alianza de 10 reyes o países, que se unirán bajo un líder poderoso.  A través de él, Satanás pretenderá establecer su reino sobre la tierra. Por eso es que su influencia política, social, militar, económica, científica, tecnológica le permitirá firmar la “paz mundial” al principio de la Tribulación. A ese personaje, Daniel lo llama “cuerno pequeño”, cuya obra es una “abominación desoladora”. Pablo lo llama “el hombre de pecado”, “el hijo de perdición”, y “aquel inicuo”. En Apocalipis 11, Juan lo describe como “la bestia que sube del abismo”, y en Apocalipsis 13, como “una bestia que sube del mar”. Pero Primera de Juan lo ha llamado con el nombre más blasfemo de todos: Anticristo, el que se opone a Cristo. Durante 3½ años montará una campaña terrible en contra de los judíos y de los creyentes en general. Muchos sufrirán a causa de él y de su falso profeta. También logrará engañar a otros para que le adoren. Pero esto sólo será temporal. ¡Dios gana!

2 Tesalonicenses 2:3-10 constituyen el pasaje más importante en los escritos del Apóstol San Pablo sobre la “manifestación del hombre de pecado”.

Este es el pasaje en su contexto inmediato:

1Hermanos, con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, les rogamos 2que no cambien fácilmente de manera de pensar. No se dejen asustar por nadie, ni siquiera por un espíritu, una palabra, o una carta que pretenda aparecer como nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

3De ninguna manera se dejen engañar. Porque ese día no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, es decir, el hijo de perdición, 4el cual se opone y se enfrenta a todo lo que se llama Dios o es objeto de culto. Llega al grado de sentarse en el templo de Dios y de ocupar su lugar, haciéndose pasar por Dios.

5¿No se acuerdan de que, cuando yo estaba todavía con ustedes, les advertía esto? 6Y ahora ustedes saben bien qué es lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste. 7Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que en este momento hay quien lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio. 8Entonces se manifestará ese malvado, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca y destruirá con el resplandor de su venida. 9La llegada de este malvado, que es obra de Satanás, vendrá acompañada de gran poder y de señales y prodigios engañosos, 10y con toda falsedad e iniquidad para los que se pierden, por no haber querido recibir el amor de la verdad para ser salvados. 11Por eso Dios les envía un poder engañoso, para que crean a la mentira, 12a fin de que sean condenados todos los que, lejos de creer a la verdad, se deleitaron en la injusticia.

Me gustaría comentar esos versículos en particular:

  • El Espíritu Santo es quien detiene la manifestación del anticristo. Sólo el poder divino es suficiente para detener la manifestación de ese “hombre de pecado”. Esta interpretación explica bien la alternación entre el neutro “lo que detiene” (lit. en v.6), y el masculino “quien detiene” (lit. en v.7). El uso del neutro puede deberse a que el sustantivo “espíritu” es neutro, y el uso del masculino a que el Espíritu Santo es una persona. La última parte del v. 7 no tiene que significar que el Espíritu Santo va a ser quitado del mundo, sino sólo de su posición obstaculizadora.
  • Recordemos: El Espíritu Santo es Dios. Dios es omnipresente. Es un injustificable error teológico deducir que el Espíritu Santo dejará de estar en la Tierra cuando la Iglesia sea llevada por Cristo.
  • Dios es quien gobierna la historia, por lo tanto el anticristo sólo se manifestará cuando el Espíritu Santo se lo permita. Actualmente está “en medio”, deteniendo al hombre de pecado, para que no se manifieste en el mundo. Cuando deje de cumplir ese “ministerio obstaculizador” es que el hombre de pecado tendrá pleno acceso al mundo.

La situación más preocupante en todo esto es que muchos hoy dicen “cuando vea que todas esas cosas pasen es que voy a creer” ¡Cuidado! Para entonces podría ser demasiado tarde. Por siglos, los versículos 11 y 12 han puesto a pensar a muchos que todo aquel que ha sido expuesto al Evangelio y no lo ha creído HOY, que entonces “mañana” tendrá un espíritu engañoso sobre él que le hará más bien creer en el anticristo. Su condenación se cumplió ya. La buena noticia es que HOY todavía hay oportunidad:

2 CORINTIOS 6:2

Porque él dice:

«En el momento oportuno te escuché;

en el día de salvación te ayudé».

Quiero agregar a continuación dos artículos que ofrecen detalles sobre la identidad y sobre “la oposición” a Cristo que hará este personaje diabólico del futuro.  El primer artículo es tomado de las notas de “La Biblia de Las Américas” (LBLA); el segundo, del “Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado” de Editorial Clie.


Anticristo es aquel que se opone y que finge ser Cristo, especialmente por medio del engaño (2 Jo 7; cp. Sal 2:1–3; Mt 24:4–5, 23–24; Jn 5:43; 2 Tes 2:3–4; Ap 13); El término “anticristo” aparece sólo en las cartas de Juan (1 Jo 2:18, 22; 4:3; 2 Jo 7), pero el concepto se encuentra tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento y también en la literatura intertestamentaria. El anticristo del fin de los tiempos recibe el poder de Satanás (Ap 13:2, 4; cp. 2 Tes 2:9). El aparece en el futuro período de la tribulación como un gobernante universal, teniendo el centro de su imperio en una forma restaurada del imperio romano (1 Jo 2:18; Ap 13; 17:7–18; cp. Da 7:23–25). El anticristo surge después que muchos anticristos se han presentado (1 Jo 2:18; cp. 4:3; 2 Tes 2:3, 7–8).

otras expresiones para el anticristo: cuerno pequeño: Da 7:8 • el príncipe que ha de venir: Da 9:26 • el rey obstinado: Da 11:36–45 • la abominación de la desolación: Da 12:11 (cp. Mt 24:15) • el hijo de perdición: 2 Tes 2:3 (cp. Jn 17:12) • el hombre de pecado: 2 Tes 2:3–9 (cp. Da 7:25) • la bestia que sube del mar: Ap 13:1–10 (cp. 11:7); 19:19–21; 20:10

descripción del anticristo: blasfemo: Da 7:8, 11, 20, 25; Ap 13:1, 5, 6 • persigue a los santos: Da 7:21, 25; Ap 13:7, 15 • se opone a Dios y a su Hijo: Da 7:25; 11:36; 2 Tes 2:4; Ap 13:6; 19:19 • se exalta a sí mismo: Da 7:25; 11:36–39; 2 Tes 2:4 • se le concede poder y autoridad: Da 7:25; Ap 13:2, 4–5, 7, 12 (cp. 17:13) • profano: Mt 24:15; 2 Tes 2:4; Ap 13:14–15 (cp. Da 11:31) • inicuo: 2 Tes 2:3, 8 • busca adoración universal: 2 Tes 2:4; Ap 13:4, 12; 19:20 • temporalmente detenido: 2 Tes 2:6–7 • aliado con la segunda bestia (o el falso profeta): Ap 13:11–15; 19:20 (cp. Mt 24:11, 24) • tiene un número que lo identifica: Ap 13:17–18 • hace alianzas políticas: Ap 17:12

reinado del anticristo: duración de su reinado: Da 7:25; 12:7; Ap 11:2; 12:6, 14; 13:5 (cp. 17:10) • universalidad de su reinado: Ap 13:7, 16 • restricciones bajo su reinado: Ap 13:16–17

tipo del anticristo: Antíoco IV Epífanes (174–164 a.C.): Da 8:9–12 (cp. 8:23–25)

señales milagrosas relacionadas con el anticristo: Mt 24:24; 2 Tes 2:9; Ap 13:13–15; 19:20

como manifiesta ser el anticristo: negación del Padre y del Hijo: 1 Jo 2:22 • negación de Jesús como Mesías y de su encarnación: 1 Jo 2:22; 4:3; 2 Jo 7

seguidores del anticristo: 2 Tes 2:10–12; Ap 13:8, 12; 19:20–21; 20:15 (cp. Jn 5:43)

juicio del anticristo: 2 Tes 2:8–9; Ap 17:11; 19:11–21, especialmente vers. 20–21; 20:10 (cp. Is 11:4); Da 7:11, 26; 11:45


Anticristo. Este término es usado solamente por Juan en sus dos primeras epístolas, aunque hay mención de él en otros pasajes de las Escrituras bajo otros nombres. El término significa a la vez que se opone a Cristo y que usurpa Su lugar. Es importante distinguir entre un anticristo y el anticristo. Con respecto a lo primero, «han surgido muchos anticristos»; en cambio, «el anticristo viene» (1 Jn. 2:18). El anticristo final «niega al Padre y al Hijo».

Pablo menciona «el hombre de pecado», que usurpa el lugar de Dios en el templo de Dios, en el futuro escatológico (2 Ts. 2:3–12). Éste viene por obra de Satanás, confederado con él, y obrará señales y maravillas mentirosas con todo engaño de iniquidad para los que se pierden. Los que han rehusado la verdad serán entregados a la mentira de este inicuo. Los judíos apóstatas lo recibirán como su Mesías (Jn. 5:43). Hará que todos adoren la imagen de la Bestia que aparece en Apocalipsis (cap. 13:11–18). Su final será el lago de fuego a la venida del Señor Jesús (Ap. 19:20; 20:10).

En el AT tenemos más detalles de este enemigo y suplantador de Cristo. Es llamado rey (Dn. 11:36–39), exaltándose a sí mismo y hablando cosas maravillosas contra el Dios de los dioses. No hará caso del Dios de sus padres (señalando que será descendiente de Israel, probablemente de la tribu de Dan, cp. Gn. 49:17). Tampoco hará caso del «deseo de las mujeres» (esto es, del Mesías, de quien toda mujer judía anhelaba ser madre). Se exalta a sí mismo sobre todos. Es un idólatra, honrando a un dios que sus padres no conocieron. El profeta Zacarías lo describe como un pastor insensato e inútil, que descuidará el rebaño y se apacentará de él en lugar de apacentarlo (Zac. 11:15–17), en oposición al Señor Jesús, el Buen Pastor.

En distintas épocas se ha identificado muchas veces a personas históricas con el anticristo… Sin embargo, el tenor de las Escrituras es que el anticristo es el pináculo de la apostasía humana contra Dios expresada en un caudillo personal, que se presentará en relación con Israel al final de la dispensación de la gracia. Ciertamente que multitud de individuos e instituciones han participado y participan de su carácter moral en tanto que niegan al Padre y al Hijo, y en tanto que usurpan el lugar de Cristo, se oponen a la verdad y engañan a los hombres.

Bibliografía: Anderson, Sir Robert, El Príncipe que ha de venir (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1980); Blackstone, W. E., Jesús viene (Vida, Miami, 1982); Carballosa, E. L., El dictador del futuro (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1978) y Daniel y el reino mesiánico (Portavoz Evangélico, Barcelona, 1979); Hamilton, Gavin, El Discurso del Monte Olivete (Clíe, Terrassa, 1974) y Maranatha (Clíe, Terrassa, 1972); Lacueva, Francisco, Escatología II, Curso de Formación Teológica Evangélica, vol. IX (Clíe, Terrassa, 1983); Payton, J. Barton, Encyclopedia of Biblical Prophecy (Harper and Row, New York, 1973); Pentecost, J. Dwight, Eventos del porvenir (Caribe, Maracaibo, 1977); Peters, G. N. H., The Theocratic Kingdom (Kregel, Grand Rapids, reimpresión 1978: primera edición, 1884, 3 vols.); Tan, Paul Lee, The Interpretation of Prophecy (BHM Books, Winona Lake, Ind., 1974); Walvoord, John F., The Millenial Kingdom (Zondervan, Grand Rapids, 1977).

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